Trayectoria de Puppytrainermelbourne
La historia de la empresa no empieza con un robot, sino con un problema concreto: herramientas pesadas que se movían a mano entre estaciones de ensamblaje. Lo que siguió fueron años de pruebas, ajustes de sensores y decisiones que definieron cómo trabajamos hoy.
El primer encargo fue modesto: un vehículo guiado que debía recorrer 40 metros entre dos bancos de trabajo. El piso de concreto tenía juntas de dilatación que confundían al sensor. Pasamos tres semanas ajustando la tolerancia del láser hasta que el recorrido fue estable. Esa experiencia definió nuestra obsesión por los detalles del suelo.
Recibimos propuestas para ensamblar nuestros propios chasis. Las rechazamos. Nuestro valor no estaba en el hardware, sino en el programa de entrenamiento que enseña a cada vehículo a reconocer su entorno. Esa decisión nos permitió trabajar con distintos fabricantes sin quedar atados a un solo modelo.
Una planta nos pidió que los AGVs circularan por pasillos donde caminaban personas. Hasta entonces evitábamos esas zonas. Desarrollamos un protocolo de prioridad que combina la lectura del láser con una velocidad reducida en curvas. El sistema no es infalible, pero redujo las intervenciones manuales a menos de una por turno.
El salto fue coordinar seis vehículos que compartían un mismo corredor central. Cada uno debía esperar su turno sin detener la línea de producción. Implementamos un sistema de turnos basado en la posición relativa, no en tiempos fijos. La flota completa opera hoy con un margen de error de menos de dos centímetros.
El último paso fue llevar el entrenamiento a plantas donde las herramientas superan los 200 kilos. Ahí el desafío no es la navegación, sino la inercia: el vehículo debe frenar antes y trazar curvas más amplias. Ajustamos los parámetros de aceleración y ahora esos AGVs transportan cargas que antes requerían dos operarios y una grúa.
La empresa sigue siendo pequeña a propósito. Cada proyecto lo supervisan las mismas personas que hicieron el primer mapeo en 2016. Eso significa que conocemos los límites de cada planta antes de empezar, y que las lecciones de un cliente se aplican directamente al siguiente. No tenemos catálogo de soluciones genéricas; tenemos memoria de trabajo.
Documento de identidad · Puppytrainermelbourne
Puppytrainermelbourne nació en Maldonado con una idea concreta: los pequeños vehículos automatizados que transportan herramientas pesadas en plantas de ensamblaje necesitan algo más que un buen hardware. Necesitan ser entrenados. Nos dedicamos a programar y ajustar esos AGVs para que se muevan con precisión entre estaciones de trabajo, respetando líneas amarillas, zonas de seguridad y el ritmo de los operarios. No vendemos robots genéricos; trabajamos con cada unidad hasta que aprende su ruta, sus paradas y sus prioridades dentro de tu planta.
Somos un equipo de ingenieros y técnicos en robótica industrial con base en Uruguay. Nuestra especialidad es la puesta a punto de AGVs en entornos de ensamblaje de gran escala, donde el piso de concreto, la maquinaria móvil y los operarios conviven en espacios reducidos. Cada proyecto empieza con un relevamiento del piso, continúa con la calibración de sensores láser y termina con un vehículo que se integra a la operación sin generar conflictos.
Nuestros clientes son plantas de ensamblaje que mueven herramientas pesadas entre estaciones de trabajo. Operan en sectores como la automoción, la fabricación de maquinaria y el montaje de componentes industriales. En esas plantas, un AGV mal entrenado puede detener una línea completa; uno bien entrenado reduce tiempos muertos y libera a los operarios de tareas repetitivas de transporte.
No creemos en soluciones de catálogo. Cada planta tiene su propio ritmo, sus pasillos, sus zonas de carga y descarga. Por eso nuestro trabajo empieza con un diagnóstico en terreno: medimos el piso, identificamos los puntos de conflicto y definimos las rutas junto al equipo de producción. Después viene la parte que más nos gusta: el entrenamiento. Programamos cada AGV para que reconozca su entorno, frene ante obstáculos y ajuste su trayectoria sin intervención humana.
Hablamos el idioma de la planta: claro, directo y sin promesas vacías. Cuando un AGV no aprende una ruta, lo decimos y trabajamos hasta que la aprende. Cuando una zona de carga necesita un ajuste, lo discutimos con los operarios que la usan todos los días. Nuestro tono es técnico pero accesible, porque sabemos que quienes operan los vehículos son parte fundamental del entrenamiento.