Elegí el nivel de acompañamiento según la etapa de tu operación: desde la primera prueba en piso hasta el ajuste fino de rutas con herramientas pesadas.
Relevamos las zonas de carga, los pasillos de circulación y los puntos donde se acumulan herramientas. Con ese mapa definimos si un puppy AGV puede operar solo o necesita refuerzos de señalización.
Programamos el vehículo con la herramienta que va a transportar, no con pesos teóricos. Así ajustamos aceleración, frenado y tolerancias de giro en las curvas del piso de concreto.
Configuramos los sensores para que el AGV reconozca columnas, racks y personas en movimiento. El resultado es una navegación que responde a lo que pasa en la planta, no solo a una ruta fija.
Cuando conviven varios puppies en la misma línea, definimos reglas de cruce y espera. Cada unidad sabe cuándo ceder el paso y cuándo retomar la ruta sin detener la producción.
Entrenamos a los operarios que van a supervisar los AGVs: cómo leer los avisos del sistema, liberar una zona bloqueada y reiniciar una ruta sin intervención externa.
Cuando la planta cambia la disposición de estaciones, actualizamos los mapas y las rutas de forma remota. No hace falta detener la línea ni esperar una visita técnica para cada modificación.
Antes de coordinar una intervención, conviene dejar claros algunos términos. Esta sección precisa qué entendemos por entrenamiento de AGVs, qué incluye cada etapa y qué queda fuera del servicio estándar. Así evitamos malentendidos sobre rutas, sensores y responsabilidades en la planta.